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Los audiolibros son libros parlantes, grabados por locutores o actores de voz. Por lo tanto, pueden ser escuchados mientras se realizan otras actividades y en cualquier parte porque no requieren más que el teléfono y auriculares. La idea no es nueva, por supuesto. Hace unos 50 años había discos y casetes con cuentos infantiles y relatos de todo tipo para los que no sabían leer, para personas ciegas, para quienes buscaban otra experiencia sensorial o, simplemente, no tenían ganas de leer, necesidades idénticas a las actuales. Salvo que la portabilidad todavía no estaba resuelta. Hoy el audiolibro es una forma más de publicación editorial. 
Los audiolibros son una parte reciente del ecosistema lector están viviendo su momento de entrada y asentamiento en el mercado en estos momentos. El audiobook presenta los libros de un modo diferente, como un contenido sonoro, que tiene su atractivo para algunos lectores. 


Igual que los podcasts han ido creciendo en audiencia en los últimos años, también lo han hecho los audiolibros. En el último Barómetro de Hábitos de Lectura, realizado por la Federación de Gremios de Editores de España, se constata un crecimiento del uso de estos libros. Un 3% de los españoles mayores de 14 años reconoce que escucha audiolibros. Lo hace con una frecuencia al menos trimestral. 
Cuando se analiza el uso semanal de este formato de contenidos, la cifra es más baja. Son un 1,3% los lectores que son lectores semanales de estos contenidos. 
Los audiolibros han aumentado la diversidad de formatos en los que se puede acceder a los libros, han puesto las cosas más fáciles para algunos colectivos para los que el libro de siempre no era tan accesible y han creado nuevas oportunidades para aprovechar momentos para la lectura. No a todos los lectores ‘les funciona’ el audiolibro, pero ¿se está convirtiendo en una revolución para aquellos con los que el formato sí cuaja? Es decir, ¿está haciendo que quienes escuchan audiolibros estén leyendo más o accediendo más a los libros?


Es difícil hacer balance del impacto que tiene una tecnología que está creciendo y asentándose, aunque han empezado a aparecer ya los primeros estudios sobre la materia. Storytel ha hecho ya uno (aunque no hay que olvidar que ellos son parte del mercado: son una distribuidora de audiolibros). Según sus datos, la conclusión a extraer de la creciente popularidad del audiobook es clara. Los audiolibros sí hacen que la gente lea más.
Además también hace que lo haga gente que no estaba accediendo a esos contenidos. Es decir, para algunos usuarios, los audiolibros no han sustituido a los libros en otros formatos, sino que antes directamente no leían. «El formato audiolibro puede ayudar al sector editorial a recuperar lectores: el 50% de los usuarios de audiolibros declara no haber leído un libro en papel en el último año», señalaban las conclusiones del estudio. 
Según sus datos, 8 de cada 10 usuarios de audiolibros leen más de dos títulos al mes, lo que les lleva a concluir que el audiolibro podría tener una función positiva a la hora de aumentar los índices de lectura. Según sus cuentas, los usuarios de este formato de libro están ya escuchando (leyendo, al fin y al cabo, de un modo distinto) casi el doble de títulos de los lectores que solo acceden a ellos en papel. De media, los oyentes acceden al año a unos 20 libros, superando a los 11,2 de los lectores que solo leen el papel y a los 13,2 que solo lo hacen en electrónico. Un 37,91% de los oyentes se ha convertido además en lector entusiasta: lee más de tres libros cada mes en formato audio.

 

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